1. Ejercicio físico moderado
Si realizas ejercicio físico, alguna actividad de forma moderada y varias veces a la semana, entre 2 y 3 días/semana, consigues, además de mantenerte en forma, reducir el nivel de actividad fisiológica que se asocia al estrés, la ansiedad o la ira y por tanto aumentar tu bienestar personal.
2. Descanso adecuado
Descansar entre 7 y 8 horas diarias, dependiendo de la persona (unas necesitamos más horas de sueño que otras para un descanso reparador), te permite cuidar de tu salud porque mejora el rendimiento físico e intelectual y reduce la probabilidad de que aparezcan algunos problemas físicos y psicológicos.
3. Alimentación saludable
Mantener una dieta sana te hace sentir bien, te permite aumentar tu bienestar personal. Si eliges bien los alimentos de tu dieta, limitando las grasas, los azúcares, el alcohol, aumentando el consumo de productos frescos, como las verduras y las frutas, de legumbres, pescados azules…es decir, una dieta mediterránea, proteges la salud de tu cerebro y por tanto tu salud mental.
4. Relaciones sociales
Cuidar y mantener las relaciones con otros o iniciar nuevas relaciones son de ayuda para ciertos problemas como la ansiedad o el estrés, evitan el aislamiento y mantienen más activo nuestro cerebro. El apoyo social, el contacto sano con personas que enriquecen, con personas con las que compartir, además de mejorar tu bienestar, retrasa el deterioro de capacidades cognitivas como la memoria.
5. Actividades de ocio y tiempo libre
Poner en práctica y disfrutar de tu tiempo libre y tus actividades de ocio aumentan tu bienestar. Dedicarte tiempo para realizar alguna actividad placentera solo o en compañía de otros te permite mejorar tu estado de ánimo y por tanto, mejorar la gestión de las responsabilidades diarias como laborales o familiares. Disfruta de esa actividad que te relaja, te anima, te ayuda a desconectar o a tomar perspectiva de las situaciones problemáticas.
6. Gestión de pensamientos
Gestionar adecuadamente las preocupaciones excesivas y continuas y los pensamientos negativos puede ayudarte a mantener una buena salud mental. Este tipo de pensamientos te hacen actuar de una forma determinada, pueden hacerte actuar de forma desesperada sin motivo o animarte a abandonar alguna tarea. Ser conscientes de ellos, de qué los activa o qué hay de cierto en ese pensamiento que no nos deja dormir son algunas de las pautas a poner en práctica. Sin duda, un profesional de la salud como un psicólogo, podrá guiarte para llevarlo a cabo.
7. Comunicación eficaz con los otros
En demasiadas ocasiones puedes encontrar problemas para comunicarte con otros, dar un mensaje sin que la otra persona lo entienda igual que tú. Puedes transmitir verbalmente una emoción y la otra persona no comprenderlo, simplemente porque tiene otra concepción de la misma. Todo ello puede hacerte sentir mal, incomprendido y reducir tu bienestar personal. Las personas comprendemos normalmente desde nuestro punto de vista, nuestra experiencia. Preguntar en lugar de suponer es en este caso primordial. Y mantener una comunicación eficaz, comprensiva, de manera sencilla y clara, directa, escuchando activamente mejora sin duda la relación con el otro y por tanto el bienestar.
8. Relajación
Cuando disfrutas de momentos calmados y respiras de forma adecuada tu mente se relaja, las tensiones que puedes estar experimentando y el estrés disminuyen y por tanto aumenta tu bienestar y cuidas tu salud mental. Disfrutar de un baño de espuma, de un paseo por la playa o de la música que te gusta, siempre según tus gustos, pueden conseguir que reduzcas tu nivel de estrés. Además, puedes preguntar sobre alguna técnica de relajación que te ayudará en momentos concretos estresantes y pueden ayudarte a mantenerte relajado de forma más continua.
9. Objetivos y metas realistas y alcanzables
Para mantener una buena salud mental es importante que te plantees objetivos en tu día a día, metas alcanzables, prioridades y seguir tu proyecto de vida. Realizar una tarea, esforzarse, comprometerse a desarrollarla…todo ello te aportará una gran satisfacción, bienestar y por tanto una buena salud mental.
10. Buscar ayuda
A veces es complicado poner en práctica estos consejos. Las situaciones, el entorno o las habilidades personales pueden dificultar el deseo y la intención de cuidar la salud mental. Si te encuentras en estas circunstancias, busca ayuda, coméntalo con tus amistades, con personas de confianza, con profesionales. No dejes de cuidar tu salud mental, busca el apoyo necesario y cuídala. Y si no sabes dónde o a quién acudir, puedes pedirnos ayuda. Te guiaremos para que consigas tu objetivo, cuidar tu salud mental.
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