El engaño de Rodrigo Díaz de Vivar
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El engaño de Rodrigo Díaz de Vivar

Raquel y Vidas jamás se lo vieron venir Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, supo cómo atravesar la crisis económica por la que estaba pasando, él necesitaba conseguir dinero para poder vivir en el exilio. Esto lo llevó a cometer un acto de traición.

6 ago 2017


El Cid fue desterrado debido a los rumores generados por García Ordoñez sobre una supuesta traición al Rey Alfonso, el cual creyó que estos rumores eran ciertos. Por esta razón Rodrigo debía buscar una manera de obtener dinero para vivir en el exilio.

Entonces el Cid tuvo una idea la cual se la delegó a Martín Antolínez. Esta consistía en hacer dos arcas, llenarlas de arena para que sean pesadas y parezcan que tengan mucho oro dentro de ellas. Luego, ponerle cueros rojos y clavos dorados. Finalmente el Cid le dice a Martín que le lleve esas arcas a Raquel y a Vidas, que les diga él  va a ser desterrado y ya que sus bienes son de una gran cantidad de peso, él no podría llevárselos. Y que de esta manera, Raquel y Vidas se lo empeñen a cambio de dinero.

Cuando Martín Antolínez llega donde Raquel y Vidas, ellos le dicen “lo siento estamos cerrando, vuelve mañana” sin siquiera levantar la cabeza.  Entonces él le responde “aguarde, tengo un encargo de Rodrigo Díaz de Vivar”, cuando Martín les mostró las dos arcas pesadas los dos judíos se alegraron mucho.

El monto pedido por las dos arcas eran seiscientos arcos, entonces Raquel y Vidas se apartaron a otra habitación para consultarlo.  Raquel le comenta a Vidas sobre el motín ganado por el Cid en tierra de los moros. Entonces, consideraron que sería un buen negocio y además le estarían haciendo un favor.  Finalmente le otorgaron 630 marcos.

En el pacto habían acordado que las arcas no debían ser abiertas por un año, lo cual le facilitaría al Cid obtener más tiempo. Pero seis meses después como Raquel y Vidas no habían recibido ninguna noticia de Rodrigo, lo creyeron muerto en batalla entonces, decidieron abrir las arcas. Vidas, al ver que habían sido estafados gritaron “¡no! El Cid nos ha robado”.

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